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María del Carmen de los Ángeles Morales Hain D.E.P. 1/1/1933 – 1/8/2022

August 24, 2022

Mi querida madre, una mujer internacional en un mundo que comenzaba a globalizarse en el siglo XX (English)

Nació en Madrid en el barrio de San Antonio. Debido a que su madre era muy joven, se crió con sus abuelos maternos hasta que fue adolescente y se fue a vivir a Lisboa unos años con sus padres, que nunca se casaron, y que allí habían inmigrado por la guerra civil española.

En Portugal por temas del visado, no pudo estudiar en la escuela, pero sí aprendió a hablar el portugués con soltura. En Lisboa tuvo que ayudar mucho a su madre que era soltera y aprendió rápidamente a hacer cosas sola y desenvolverse por esa ciudad. Unos años después volvió a Madrid y vivió con sus abuelos paternos. Le interesaban mucho las lenguas extranjeras y se matriculó en la Escuela Oficial de Idiomas. Allí conoció a mi padre. Estudio alemán, ruso, inglés y francés titulándose de los dos últimos. También se graduó de taquigrafía y conservó su máquina de estenografía hasta sus últimos años.

Al acabar sus estudios, en los años 50, se colocó de profesora auxiliar en la Escuela Oficial de Idiomas. En 1954, recibió una beca del Instituto Británico de Madrid para hacer un curso superior en Cambridge. Después comenzó a trabajar de secretaria bilingüe en las Fuerzas Aéreas americanas en Torrejón de Ardoz donde ganaba más dinero que altos funcionarios españoles por el cambio del dólar.

Después de casi 10 años de noviazgo con mi padre, se separó de él y se fue a Wiesbaden, Alemania a trabajar en otra base aérea estadounidense. Allá estuvo casi un año pero regresó a España y acabaron casándose. Se vistió de negro en su boda porque había muerto su abuelo paterno a quien tanto estimaba y admiraba.

Mi madre me comentaba que cuando viajaba por Europa en el comienzo de los años 60 que siempre ayudaba de intérprete a los españoles que inmigraban, con los que se encontraba y que sólo hablaban castellano.

Poco después de casarse, mi padre se colocó en las Naciones Unidas y se fueron a vivir a Ginebra, Suiza, dos años y allí con facilidad encontró trabajo de Funcionaria Internacional en la Oficina Internacional de Trabajo. A comienzos del 63 mi madre se quedó embarazada de mi hermano mayor y fue despedida. Mi madre recurrió esa decisión y parece ser fue la última mujer de ser despedida en esa organización por estar embarazada.

Volvieron a Madrid y mi madre dio a luz a mi hermano mayor, José Ramón. Convenció y casi obligó a mi padre que se examinara de inglés en el ministerio para una plaza en Nueva York. Mi padre con muchas dudas se presentó y aprobó. En 1963 se fueron a la Gran Manzana. Mi madre ya era una devota ama de casa y allí tuvo dos hijos más, mi hermano Eduardo y yo.

En el 1968, con sus tres hijos, mientras mi padre finalizaba su trabajo en los EEUU, fue a pasar una temporada con su madre en Lisboa. Volvieron a España y nació mi hermano pequeño Víctor en 1970. Aquí empiezan mis primeras memorias de mi madre. Me acuerdo que dedicaba mucho tiempo a la limpieza de la casa y a alimentarnos. A mi padre nunca le faltó la comida ya hecha cuando a casa llegaba. Durante esos años mi madre trabajaba los fines de semana en un hotel de recepcionista, pues los días de diario nos cuidaba.

En 1974 a mi padre lo trasladaron a Río de Janeiro, Brasil y allá vivimos en frente de la playa Copacabana. Mi madre administraba la casa, los gastos y dos empleadas que teníamos, una cocinera y una niñera. Algunos recuerdos que tengo son los de mi madre limpiando el exterior de las ventanas del salón en las que nos asustábamos muchísimo pues vivíamos en un sexto piso y sacaba la mitad de su cuerpo afuera. Miedo no tenía; tampoco la tuvo a la muerte cuando sabía que se estaba muriendo. También me acuerdo venían otras mujeres a casa y hacían aerobics o yoga. Dos años después fuimos a vivir a Copenhague, Dinamarca. Me acuerdo mi madre dijo que nos entristecería irnos. No lo entendí pero ahora me doy cuenta que mis padres eran muy felices en la ciudad carioca.

En Copenhague mi madre rápidamente se unió al club de mujeres internacionales y al club de mujeres estadounidenses. En ambos fue una mujer muy querida. En esos clubes debido a su interés en la cocina internacional perfeccionó sus habilidades culinarias y se convirtió en una verdadera chef. A veces organizaba cenas en casa en las que venían embajadores y contrataba a un jefe de cocina y una camarera para asegurarse que sus platos salieran como ella quería. A la vez era ama de casa, pues se encargaba de todas nuestras comidas, los sandwiches que llevábamos al colegio, toda nuestra ropa, lavarla, plancharla. También del jardín, de varios árboles de fruta que teníamos, de la que no se cansaba de hacer compota. Fue nuestra mano derecha siempre.

En los años 80 vinieron los reyes de España a Copenhague y mi madre ayudó a mi padre a organizar una recepción internacional por la que mi padre el rey le otorgó la Cruz de Caballero.

Volvimos a Madrid en el 84 y ya siendo nosotros, sus hijos, mayores, volvió a trabajar para los americanos, esta vez en la embajada hasta jubilarse. Allí recibió varios premios entre otros el Meritorious Honor Award.

Una de las anécdotas que me gusta contar de mi madre es que una vez me comentó que no entendía porqué cuando un hombre abandonaba a su esposa, por qué se quedaba la mujer con sus hijos. <<Las mujeres son tontas>>, decía, <<si tu padre se fuera, os vais a vivir con él, yo voy a disfrutar de mi vida>>. Demuestra que fue una mujer moderna y feminista.

Mi madre nunca se deprimió en su vida y era una persona incansable que no se quejaba de nada. Fue una persona altruista, siempre amable, muy correcta y considerada con todos. Hacía todo lo posible para ayudar al prójimo. Mucha gente la quería y la estimaba.

Cuando mi padre falleció en el 2010 mi madre se convirtió en mi mejor amiga. Era la única persona a la que le podía contar todo y llamar en cualquier momento.

Te voy a extrañar mucho madre. Gracias por todo el apoyo, la ayuda y por la vida que me diste. Siempre estuviste presente y fuiste un gran respaldo para mi. Te quiero mucho mamá ojalá nos veamos en el siguiente mundo y nos podamos recordar de esta vida, sonreír y reírnos juntos.

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